Análisis de "La Batalla de Pasco por el General San Martín", anónimo; 1821 - Parte 1
Breve sinopsis de La Batalla de Pasco por el General San Martín:
La Batalla de Pasco por el General San Martín es un relato anónimo escrito en 1821 que narra uno de los enfrentamientos clave durante las guerras de independencia en América del Sur. La batalla, librada el 6 de diciembre de 1820 en la región de Pasco (Perú), enfrentó a las fuerzas independentistas lideradas por el General José de San Martín contra las tropas realistas españolas. El texto destaca la estrategia militar de San Martín, el heroísmo de los soldados y la importancia de esta victoria en la lucha por la independencia del Perú. Con un tono épico y emotivo, el relato glorifica a los héroes de la batalla y celebra el triunfo como un paso crucial hacia la libertad y la consolidación de la identidad nacional peruana.
Una parte clave de esta obra es la diferencia entre generaciones y su visión de las fuerzas independentistas. Alcalde es un leal a España, teme a las fuerzas independentistas y prefiere la seguridad y el conservadurismo del dominio español. Su hijo Eduardo es joven y liberal, apoya el movimiento de liberación. La relación entre padre e hijo, leal y revolucionario, es una parte fundamental de este drama. Finalmente, la generación más joven se impone y convence a Alcalde de unirse a su bando. Este tipo de relaciones familiares seguramente fueron reales y estuvieron presentes durante la revolución. Además, son útiles para un dramaturgo, ya que aportan drama y emoción.
Análisis del texto:
EDUARDO:
“En verdad padre mío que yo más bien creo deberíais estar
alegre. Las noticias indudables que tenemos de la conducta
que ha observado en Chile el invicto general San Martín y su
bravo ejército, al que con tanta justicia se le ha aplicado el
renombre de Libertador, son tan auténticas y satisfactorias,
que tienen impaciente a casi todo el Perú por albergar en su
seno a tan generosos campeones. ¿Qué podéis vos temer de
ellos? Su objeto sólo se dirige a libertarnos del yugo ominoso
que nos oprime, trescientos años ha, y que ahora más que
nunca debemos procurar sacudir. La península misma
trabaja incesantemente por derrocar el absolutismo, ¿y
queréis que nosotros lo acatemos? Reflexionad padre mío.”
- Este fragmento es un extracto de la carta que escribe José de la Riva-Agüero, primer presidente del Perú, a su padre en el contexto de la independencia del Perú. En ella, Riva-Agüero expresa su entusiasmo y apoyo por las acciones de José de San Martín, quien lideraba la lucha por la libertad en Sudamérica, en particular en Chile, y que estaba organizando las fuerzas para liberar también el Perú del dominio colonial español. El tono de la carta refleja un llamado a la reflexión, tratando de convencer a su padre de que las intenciones de San Martín y su ejército son puramente liberadoras y que no hay motivo para temer. Además, hace un paralelo con las luchas en España contra el absolutismo, sugiriendo que, al igual que los españoles buscan liberarse de una forma de gobierno opresiva, el Perú debe hacer lo mismo para alcanzar su independencia.
- El absolutismo es una forma de gobierno en la que el poder está concentrado en una sola persona, generalmente un monarca, que ejerce un control total sobre el estado y sus decisiones sin estar limitado por leyes o una constitución. En un régimen absolutista, el rey o la reina tiene autoridad absoluta sobre todos los aspectos del gobierno, sin necesidad de rendir cuentas a ningún otro poder, como un parlamento o una asamblea. En el contexto histórico al que se refiere el texto, el absolutismo en España estaba asociado con los reyes Borbones, especialmente durante el reinado de Fernando VII, quien intentó restaurar el absolutismo en España después de las reformas liberales y la influencia de las ideas de la Revolución Francesa. Durante la invasión napoleónica en España, muchos de los territorios bajo el dominio español comenzaron a luchar por la libertad y la creación de gobiernos más representativos y democráticos, inspirados en las ideas liberales y republicanas. El paralelo que se hace en el fragmento con las luchas en España contra el absolutismo es un llamado a reconocer que, al igual que en la península ibérica (España), los pueblos de América, como el Perú, también estaban luchando para liberarse de una forma de gobierno autoritaria (el dominio colonial español) y establecer su propia independencia y autonomía. El autor sugiere que, si España lucha contra el absolutismo, los pueblos americanos también deben liberarse del "yugo ominoso" del colonialismo, lo que en este caso se traduce en una forma de absolutismo impuesto por el monarca español.
- Me resulta interesante que en Argentina (y en el resto de América) hayan podido ver el paralelismo entre su lucha por la independencia de España y la lucha del propio pueblo español por un gobierno más democrático para España misma. Incluso estas personas (aunque estoy seguro de que no siempre) fueron capaces de ver esto no como una guerra contra el pueblo español, sino contra el rey y la oligarquía de España, contra los cuales también luchaba el propio pueblo español.
EDUARDO:
“Quién? La razón natural, y el íntimo convencimiento de
los derechos que nos concedió la madre naturaleza; derechos
usurpados por la ambición con la mayor injusticia y que ya
nos es preciso recobrar.”
- La libertad se ve aquí como un estado natural del ser, uno que fue arrebatado al pueblo, tanto nativo como no nativo de América, por el Rey. Pero, ¿no hay algo hipócrita en esto? No solo en la historia de Argentina, sino en toda la historia de las Américas. Muchos, si no la mayoría, de los que luchaban por la independencia de los colonizadores europeos eran ellos mismos directamente de esos países europeos o tenían padres que provenían de allí. ¿Deberíamos entender su lucha por la libertad como algo más político? ¿Querían más poder dentro de sus gobiernos en lugar de un verdadero fin a la colonización
Alcalde
“¡Inconsiderado, loco, cómo te alucinas con frívolas
esperanzas! ¡Qué mal conoces a los conquistadores y lo que
de ellos pueden esperar los conquistados! Mas yo no me
dejaré nunca seducir de sus lisonjeras promesas; conozco
que mi adhesión al monarca y el haber nacido en España,
será suficiente para que me persigan y aniquilen, pero yo no
por eso he de variar la opinión, y sabré perecer primero si
fuese necesario para sostener la mía.”
- Aca vemos esa hipocresía en acción. Es interesante que él sepa que será perseguido no solo por su lealtad al monarca, sino también por haber nacido en España. Pero muchos de los que luchaban por la independencia también nacieron en Europa, ¿no?
Eduardo:
“veréis la
liberalidad con que saben apreciar las virtudes en donde
quiera que las encuentren, sin reparar en el nacimiento ni en
el país a que pertenezca el sujeto que las reúna; y como
podréis entonces…”
- Eduardo argumenta que a los libertadores no les importa dónde hayas nacido, siempre y cuando estés luchando la misma batalla que ellos. Encuentro conexiones conmigo aquí. Sé que a las personas a mi alrededor no les importa de dónde vengo, siempre y cuando esté aquí para apoyar y luchar junto a ellos.
Eduardo:
Tranquilizaos, padre mío: es necesario desechar esas
preocupaciones. ¿Qué esperáis vos de ese Rey injusto y
tirano que por desgracia domina la infeliz España? ¿Qué
podéis prometeros de su dependencia, cuando los que más
se han sacrificado por él han sido sus primeras víctimas?
¿Cuando después de haber jurado solemnemente la
constitución que le presentó la nación a su vuelta de
Francia, no vemos en él más que un perjuro, un déspota, y un tirano que no reconoce más ley que su
capricho? ¿No
tenéis aquí vuestra familia? ¿No habéis hecho aquí vuestra
fortuna? Pues por qué razón…
- Es interesante ver este argumento intergeneracional que, en muchos aspectos, continúa hasta el día de hoy sobre la confianza en los líderes, o más específicamente en el gobierno. ¿Cómo podemos confiar en el liderazgo si no son honestos? ¿Por qué seguir esperando libertad de aquellos que continuamente la niegan?
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