Análisis de "La Revolución de Mayo", Juan Bautista Alberdi; 1839 - Parte 1

 


Resumen y Análisis de La Revolución de Mayo (1839) de Juan Bautista Alberdi

  1. Contexto e Historia
    1. Juan Bautista Alberdi (1810–1884) fue una figura clave en el ámbito intelectual y político de la Argentina del siglo XIX. Sus obras, incluida La Revolución de Mayo, combinaban la literatura con la filosofía política, abogando por la democracia, el gobierno constitucional y la identidad nacional.
    2. La Revolución de Mayo de 1810 marcó un punto de inflexión en la lucha por la independencia de Argentina respecto de España. Dio lugar a la creación de la Primera Junta, el primer gobierno autónomo en Buenos Aires, y allanó el camino hacia la independencia definitiva.
  2. Temas Principales en la Obra
    1. Lucha por la Libertad – La obra dramatiza el conflicto entre los revolucionarios que buscan la independencia y los realistas que defienden el dominio colonial.
    2. Patriotismo e Identidad Nacional – Alberdi enfatiza la necesidad de unidad y conciencia nacional para lograr la verdadera independencia.
    3. Crítica al Régimen Colonial Español – La obra presenta el gobierno español como opresivo y obsoleto, reforzando la necesidad de la autogestión.
    4. Reflexión Filosófica sobre la Revolución – No solo narra los hechos, sino que también explora las motivaciones ideológicas detrás de la revolución, incluyendo los ideales de la Ilustración sobre libertad y democracia.
  3. Estructura y Personajes Principales
    1. Líderes Revolucionarios – Inspirados en figuras como Mariano Moreno, Manuel Belgrano y Cornelio Saavedra, quienes desempeñaron papeles fundamentales en la Revolución de Mayo.
    2. Figuras Realistas – Representando a las autoridades españolas que resisten la independencia.
    3. Ciudadanos Comunes – Reflejando cómo el pueblo de Buenos Aires fue movilizado por las ideas revolucionarias.
    4. El conflicto entre estos grupos impulsa el drama, culminando en el triunfo de los revolucionarios.
  4. Importancia Política y Literaria
    1. Ideología Liberal – Alberdi fue un ferviente defensor de la democracia constitucional, y la obra refleja su creencia en el progreso, el gobierno moderno y el rechazo al autoritarismo.
    2. Simbolismo Nacional – Reafirma la importancia de la Revolución de Mayo como la base de la identidad argentina.
    3. Influencia en Obras Posteriores – Las ideas de Alberdi en esta obra se reflejan en sus trabajos posteriores, especialmente en Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina (1852), que influyó en la Constitución argentina.
  5. Conclusión
    1. La Revolución de Mayo no es solo un drama histórico, sino también una declaración política. Celebra la ruptura de Argentina con España y promueve la visión de Alberdi sobre una nación moderna y democrática. Escrita en 1839, en un período de inestabilidad política, la obra también funciona como una crítica al autoritarismo que aún persistía en el país tras la independencia.

Personajes principales

  • Hipólito Vieytes (1762–1815) – Periodista, economista y revolucionario, fue uno de los principales ideólogos del movimiento independentista. Coeditó el Semanario de Agricultura, Industria y Comercio, promoviendo ideas de la Ilustración.
  • Juan José Paso (1758–1833) – Abogado y político, jugó un papel crucial en las discusiones que llevaron a la formación de la Primera Junta, el primer gobierno independiente. También fue parte de otros cuerpos de gobierno posteriores.
  • Feliciano Chiclana (1761–1826) – Abogado, militar y miembro de la Primera Junta. Posteriormente, formó parte del Primer Triunvirato, el órgano ejecutivo que gobernó después de la Junta.
  • Juan Larrea (1782–1847) – Comerciante nacido en España que apoyó la revolución y fue miembro de la Primera Junta. Más tarde, tuvo un papel importante en las políticas de finanzas y comercio del gobierno.
  • Manuel Belgrano (1770–1820) – Una de las figuras más importantes de la independencia argentina. Abogado, economista y militar, tuvo un papel clave en la revolución y lideró campañas militares. Además, creó la bandera argentina en 1812.
  • Domingo Beruti (1775–1856) – Revolucionario conocido por movilizar al pueblo de Buenos Aires en apoyo de la Revolución de Mayo. Ayudó a organizar a los chisperos, un grupo de activistas que impulsaron el Cabildo Abierto que llevó a la revolución.
  • Martín de Álzaga Peña (1755–1812) – Comerciante y político español en Buenos Aires. A diferencia de los demás, inicialmente se opuso a la revolución y lideró un intento fallido de contrarrevolución en 1812. Sin embargo, su papel en la resistencia contra las invasiones inglesas al Río de la Plata lo convierte en una figura histórica relevante.

Análisis del texto

Alberdi escribió esto como un prólogo.

A SABER
Primera: La Opresión (no escrita)
Segunda: El 24, o la Conspiración
Tercera: El 25, o la Revolución
Cuarta: La Restauración (no escrita)

  • Muy interesante la nota al comienzo de la obra, señalando la violencia que llevó a la situación presentada en la obra. Un recordatorio de que, junto a los ideales elevados de los nuevos gobiernos, la democracia y la libertad, a menudo existe la necesidad de la violencia.

 

Escena 1

Paso:
“¡Sofisma! ¡intriga! ¡traición! Y nada más: obra toda de los españoles y del tirano que gobierna hoy como antes de la creación de la Junta. ¿Qué había pedido el pueblo, primero por unos pocos ciudadanos de su seno, después por un Congreso, últimamente él mismo? La caída del Virrey tirano. ¡Del Virrey! No sólo del Virreinato, del tirano solo de la tiranía, de Cisneros en una palabra. Y bien ¿qué ha hecho el Cabildo? Una escaramuza, una intriga de parlamento: ha sofocado la voluntad de los primeros órganos, del Congreso del pueblo, ha ingerido contra el voto manifiesto del país a Cisneros en el mando; es decir al Virrey, al Tirano, que, con el nombre hipócrita de Presidente es tan Virrey,tan Tirano como antes.
  • Paso es crítico de la nueva Primera Junta, considerándola tan tiránica como la ocupación española. Esto refleja la utopía de libertad por la que luchaban los revolucionarios, una libertad que quizás nunca podría alcanzarse realmente.

Paso:
Nada ha cambiado, señores, más que un nombre: la tiranía es la misma, el tirano es el mismo. Los conflictos siguen, y los peligros de la Patria son hoy tanto más terribles cuanto que existe la apariencia de que ella ha obtenido una victoria. Entretanto las intenciones del pueblo habían sido de salvarse por un cambio, no de nombres, sino de principios y por tanto de personas. Las personas no son insignificantes en las revoluciones del mundo: ellas son otras tantas encarnaciones definitivas de los principios, y no hay más medio en ciertas ocasiones de abolir un principio, que aboliendo una persona. Se ha aparentado complacer al pueblo, y en realidad no se ha hecho más que una tramoya. El pueblo ha sido burlado como un niño, y el pueblo es ya bastante viril para desconocer y excusar semejante insolencia.

  • El pueblo ha cambiado un tirano por otro. El poder del Estado para limitar la libertad sigue existiendo.

Chiclana:
Nosotros queremos la desaparición total de este gobierno abominable, la demolición de nuestras criminales cadenas, la expiación de tres siglos de degradación, la libertad de un pueblo, la independencia de un mundo, el rango y la dignidad de hombres civilizados. Estos derechos nos vienen de Dios, y sólo los malvados nos los pudieron disputar.
  • Libertad utópica. El autor presenta a estos revolucionarios como algo más grande que la lucha por la libertad de Argentina. Están luchando por la libertad de todos. Es interesante que haya una referencia a estos derechos como otorgados por Dios. El autor casi convierte a estos personajes en dioses mismos, elevándolos a un nivel de justicia y destino superior.

Chiclana:
La justicia es divina y omnipotente. Los pueblos la adoran desde que la reconocen.

  • Aunque el autor presenta a estos personajes como luchadores por el pueblo, siguen teniendo la actitud de que saben más que el propio pueblo. Esta visión temprana de la "libertad" está marcada por la idea del "derecho divino" y un modelo de gobierno de arriba hacia abajo. Se asume que el pueblo necesita hombres inteligentes y fuertes para guiarlos.


Larrea:
¿No ha visto usted hoy día, que no atreviéndose el Cabildo a proclamar la Presidencia de Cisneros ha consultado a los jefes de la fuerza armada si se hallaban dispuestos a someter el pueblo descontento por la fuerza de las bayonetas a una autoridad que detesta, y que los comandantes de la fuerza se lo han prometido?

  • El poder del Estado, aunque sea un gobierno independiente incipiente, sigue estando en contra del poder del pueblo.

Paso:
Dar al tirano el placer de vernos al día siguiente en un calabozo o en un cadalso; y dar a su poder la fuerza de que hoy carece. Las revoluciones abortadas, son las victorias de los déspotas. En revolución no hay medio: cuando no se ha acertado a derrocar al tirano, se ha multiplicado su poder.

 

Belgrano:
Nosotros somos esos locos; ¿lo saben ustedes, mis amigos? ¡Somos locos, porque pensamos que hay una justicia eterna que es llamada a gobernar el mundo; somos locos, porque pensamos que todos los hombres nacen iguales y libres, que lo mismo en religión que en política, ellos tienen derechos y deberes uniformes a los ojos del cielo; somos locos, porque pensamos que todos los pueblos son libres y soberanos, y que no hay más legitimidad política en el mundo, que la que procede de sus voluntades; somos locos, porque pensamos que el reino de la razón ha de venir algún día; somos locos, porque no queremos creer que los tiranos, y la impostura y la infamia, han de gobernar eternamente sobre la tierra; somos locos, porque no queremos creer que nada hay en el mundo de positivo y de perpetuo, fuera de las cadenas, los cañones, el plomo y el crimen! Por eso somos locos, sí, y si por eso somos locos, yo me lleno de orgullo en ser loco de ese modo. Yo me ennoblezco con la locura de creer como creo, que un sepulcro está cavado ya para nuestros tiranos, que la libertad viene, que el reinado del pueblo ya se acerca, que una grande época va a comenzar.
 

 

Chiclana:
No podemos ser vencidos; no lo creo, no quiero creerlo. Creamos con los ojos cerrados, creamos con una creencia indestructible, que nosotros vamos a ser libres, a ser vencedores, a ser hombres: creamos así en la justicia del Cielo, y el Cielo nos contestará con la victoria. El que cree es omnipotente; y el que cree en la justicia, es fuerte como Dios.


Reflexiones sobre la escena 1:

Una conversación muy interesante entre figuras clave de la Revolución de Mayo. El autor presenta a estos personajes como algo más grandes que la vida, líderes elegidos por Dios. Son nobles, luchando por la libertad de todos, y sin embargo, también se los ve como superiores al pueblo.


Escena 2

Severo:
Brindo por la pulverización absoluta y definitiva, por la más refinada disolución, por el más completo exterminio del amargo, férreo, estúpido, brutal despotismo que oprime nuestra patria. 
¡Qué chit ni chit! ¡Si en lugar de estas paredes,estuviesen los oídos de todos los tiranos del mundo, yo levantaría diez veces más mi voz! Por estos reparos pusilánimes, por estas consideraciones miserables, ha vivido hasta hoy nuestra patria sumergida en la degradación. ¡Brindo, señores, por el exterminio de los cobardes!

  •  El escritor muestra la ira del pueblo (pronto a ser) argentino hacia la corona española. 

Reflexiones sobre la escena 2:

En esta escena, el autor parece introducir dudas sobre el uso del dinero en la revolución: ¿se está entregando para la libertad o para la ruina del país? 

También se muestra la ira absoluta de al menos una parte de la población hacia los españoles, reflejando el fuerte sentimiento anticolonial.

Sin embargo, los propios revolucionarios parecen ser conscientes de que esa misma ira podría volverse contra ellos si la revolución no sigue el camino esperado.


 



Comentarios

Entradas más populares de este blog

Análisis de "La Revolución de Mayo", Juan Bautista Alberdi; 1839 - Parte 3

Teatro de los Pueblos Originarios

Análisis de "El Movimiento Continuo"(1916) de Armando Discépolo