Análisis de "La Revolución de Mayo", Juan Bautista Alberdi; 1839 - Parte 2

 



Escena 3

Reflexiones sobre la escena 3:

Una conversación breve en la que Paso expresa su temor de que la revolución fracase y ellos terminen siendo ridiculizados y despreciados.

Por otro lado, Larrea lo reprende, considerándolo demasiado pesimista y señalando que su imaginación es tan fértil para prever el desastre como para soñar con el triunfo.

Esta escena refleja la tensión interna entre el miedo al fracaso y la esperanza de éxito dentro del grupo revolucionario.


Escena 4/5

Chiclana:
Ha temido abrir sus puertas: se ha presentado por su ventana, y ha dicho que la idea de la remoción de Cisneros del cargo de presidente de la Junta, es disparatada y anárquica, y debe ser abandonada por todo hombre de juicio; que ha sido legítimamente elegido y colocado, y no puede creer que el pueblo avance un solo paso en contradicción con lo que ha sido sancionado en nombre suyo: que él por su parte no retrocederá una línea de lo dispuesto, porque, a su ver, es lo único que podrá conciliar el respeto a la autoridad, con el interés y el orden público. Le contesté que se atuviese a los resultados. Saavedra no entra por nada, no quiere oír nada, no quiere saber nada, está dispuesto a sostener al presidente.

  • Acá comenzamos a ver las diferencias entre los diferentes revolucionarios y cómo ven el poder político, el Estado y el futuro de la república. Aquellos que creen que el pueblo argentino debe ser autónomo y libre, y aquellos que sienten que España aún debe ser vista como al menos alguna forma de autoridad. En ese momento, imagino que esto es algo similar a la diferencia entre aquellos que persiguen una libertad utópica y aquellos que creen que nunca seremos verdaderamente libres. Esta tensión es un elemento clave en las primeras etapas de la Revolución Argentina y se refleja en personajes como Saavedra y aquellos que formaban parte de la Primera Junta.Por un lado, había revolucionarios como Paso o Vieites, que creían en la libertad absoluta del pueblo, viendo la revolución como una forma de romper completamente con el dominio español y crear una nueva sociedad independiente basada en principios de igualdad y autogobierno. Para ellos, la libertad utópica era el ideal: una sociedad sin potencias coloniales, donde el pueblo pudiera controlar su propio destino. Por otro lado, Saavedra y otros como él sentían que, aunque podían romper con el dominio colonial español, aún debía haber orden, y que la influencia de España no podía ser completamente ignorada por el momento. Este grupo a menudo creía que se necesitaba un enfoque más gradual, menos radical para asegurar el futuro de la nación y mantener cierto grado de estructura y autoridad, al menos hasta que el país fuera más fuerte y estuviera más unido. Esta diferencia de visión — libertad utópica versus gobernanza pragmática — es típica de muchas revoluciones a lo largo de la historia, donde diferentes facciones luchan por el ritmo y la naturaleza del cambio. Algunos apuestan por una visión idealista, mientras que otros se preocupan por el posible caos o los peligros que podrían derivarse de tratar de implementar un cambio tan radical demasiado rápido. También se trata de una lucha por el poder: un grupo cree que la verdadera libertad significa una independencia total de las autoridades pasadas, mientras que el otro ve el orden y la estabilidad como necesarios para una república exitosa, incluso si eso significa cierta influencia residual de España. Esta división suele llevar a conflictos internos y muestra cuán difícil es construir una nueva nación después de una revolución, con visiones competidoras de lo que esa nación debería llegar a ser. 

Reflexiones sobre la escena 4/5: 

Aca vemos la división entre aquellos que luchan por una libertad utópica y aquellos dispuestos a luchar por un poco más de libertad que la que tenían antes. Esta diferencia refleja las distintas visiones sobre lo que debería ser la independencia y lo que realmente se está buscando en la revolución. Mientras unos persiguen una ruptura total con el pasado y una transformación radical, otros son más cautelosos y buscan mejorar gradualmente las condiciones sin perder todo lo que ya se ha logrado.


Escenas 6/7

Chiclana:
La libertad no es hija del puñal, ni debe ser robada, como el oro, en las tinieblas. La libertad es divina, es don del cielo: es patrimonio sagrado de los pueblos. Debe ser reconquistada a la faz del cielo, en la mitad del día, con la pompa con que se proclaman las voluntades soberanas del cielo. Los pueblos no deben saltear la libertad: no se saltea lo que es propio. Deben reclamarla de frente, sobre el campo de batalla, a cara descubierta, con pecho desnudo, con espada en mano, no en la sombra, donde vive el crimen, no con el puñal con que hiere el asesino, no con el veneno que hace tragar el cobarde.
  • Este pasaje enfatiza la idea de que la verdadera libertad no puede lograrse a través de la decepción, el asesinato o la clandestinidad, sino más bien mediante el honor, el coraje y la lucha abierta. Presenta la libertad como algo sagrado y divino, un derecho natural de los pueblos que debe ser recuperado con dignidad y transparencia, no mediante métodos cobardes o criminales. La imagen de combatir a plena luz del día con la espada en mano refuerza la creencia de que las revoluciones deben librarse con honor y legitimidad, en lugar de a través de conspiraciones o tramas ocultas.
  • Es muy interesante cómo en el siglo XIX se hablaba tanto de la libertad como un don del cielo, del "derecho divino" de los humanos a ser libres. Sin embargo, en un contexto moderno, una visión más progresista de la libertad no proviene del cielo, de Dios ni de la religión. Ahora, estos términos son utilizados por los conservadores para intentar limitar las libertades.

Escena 9

Vieites:
Sí de la tiranía mis amigos, porque la tiranía impera todavía, pues que impera el tirano. Ya es tiempo de ser libres a despecho de todos los obstáculos del mundo. ¿Hasta cuándo pretendemos eternizarnos en las maniobras de una diplomacia cobarde y estrecha?

Reflexiones sobre la escena 9:

Esta escena muestra las discusiones entre Saavedra y los otros revolucionarios sobre quién será el presidente de la Primera Junta. Muestra que, aunque Saavedra era más conservador que los demás y al principio parecía apoyar a Cisneros como presidente del nuevo gobierno, fue convencido de asumir él mismo la presidencia. El autor parece dispuesto a mostrar leves fallas en Saavedra, pero no está dispuesto a retratarlo de manera negativa.

Escena 10

Acá vemos a Moreno, que actúa como contrapunto al conservador Saavedra. Moreno está lleno de ideales de la Ilustración; es uno de los personajes que impulsa una libertad utópica.

Moreno:
Que por el camino que yo les veo tomar, van ustedes a dar a luz inútilmente una libertad ensangrentada, van ustedes a enlutar medio pueblo que jamás podrá mirar la cara a la libertad sin acordarse que ella hizo morir inútilmente a sus padres, siendo así que pudo levantarse tan pura y tan blanca como el día.
  • Acá vemos a Moreno impulsando esta visión utópica. La posibilidad de que la revolución pueda ser sin derramamiento de sangre. Una revolución brillante y limpia, guiada por las ideas y no por la violencia. Aunque quizás sea algo ingenuo, es una perspectiva interesante.
  • Moreno sugiere entonces que se firme una petición por la mayor cantidad de ciudadanos posible, pidiendo sus demandas, como una forma de intentar evitar más derramamiento de sangre. El autor está mostrando una gran batalla intelectual entre la razón y la fuerza.

Reflexiones sobre la escena 10: 

Esta escena muestra la inquietud de los revolucionarios la noche anterior al 25 de mayo. Su miedo sobre lo que podría pasar después. Las discusiones entre los líderes más conservadores y los más progresistas. El autor nos muestra que había muchas opiniones sobre cómo proceder.

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